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Sábado, 20 de julio de 2019
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Punto y aparte
Punto y aparte
¿Hasta dónde debe llegar el secreto profesional del médico?

por Jonathan Veletanga Ordoñez

Lunes, 31 de octubre de 2016, a las 19:00
* Jonathan Veletanga es periodista en Redacción Médica

En el transcurso de este año varias denuncias en diferentes partes del mundo han cuestionado hasta donde los profesionales de la salud deben mantener su secreto profesional, que es una de las principales bases del ejercicio de la Medicina y sobre todo de la ética de los sanitarios.

¿Pero por qué cuestionar este factor fundamental que garantiza la libertad del paciente de poder contarle al médico información relevante e íntima con el objetivo de que sea útil para su bienestar?

La relación entre médico y paciente se establece sobre una confianza mutua, para lo cual el secreto profesional es importante. Sin embargo ¿hasta dónde puede llegar esta responsabilidad? ¿Cuándo pueden romper este código deontológico estipulado desde los inicios de la Medicina sin que recaigan acciones legales?

A pesar de que el secreto médico no es absoluto y existen algunas excepciones que permiten romper esta orden y revelar la información, creo que existe un gran vació que prácticamente deja ambiguo el derecho del médico y de las personas.

Es decir no está claro cuándo considerar culpable al médico por romper el secreto profesional, cuál es el límite que tienen frente a la voluntad y autonomía del paciente. Además cuáles son los casos en dónde se pueden rebasar los límites del secreto como por ejemplo para evitar el perjuicio individual y colectivo, en asuntos relacionados con violencia de género, en atención pediátrica, psicológica, psiquiátrica, entre otros temas vulnerables y problemáticos en los que se han visto inmiscuidos los galenos.

Los profesionales sanitarios necesitan reglas claras que indiquen cuándo es necesario romper el secreto médico y cómo deben hacerlo. Los límites de la confidencialidad en la práctica médica no están bien definidos pues los galenos entran en conflicto cuando deben guardar el secreto profesional o ayudar a evitar catástrofes individuales o colectivas mayores como lo ocurrido en la tragedia de Germanwings que costó la vida a 150 personas.

De esta manera cabe preguntarse ¿qué hubiese pasado si los profesionales sanitarios informaban del estado mental del piloto?

Creo que nadie se hubiese imaginado ese desenlace. Sin embargo ahora está claro, no basta con romper el secreto profesional basado en la ética de cada individuo. Entonces es necesario tener protocolos de actuación concretos para resguardar la vida de las personas y el profesionalismo del médico, en este contexto se debería también readecuar el ámbito legal. 
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