Redacción Médica Ecuador

Martes, 16 de octubre de 2018
01:36
Salud Pública
SALUD MENTAL
Los dos primeros años de vida son esenciales en la formación emocional
Los efectos de la negligencia en el cuidado infantil son irreversibles
Miércoles, 10 de octubre de 2018, a las 18:11
Mariel Paz y Mio, USFQ.

Mariel Paz y Miño, USFQ.


Cristina Coello. Quito
A propósito del Día Mundial de la Salud Mental, Mariel Paz y Miño, directora del área de Psicología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), ha sido enfática en señalar que los dos primeros años de vida de un niño son los más relevantes para su formación neuronal y por tanto del desarrollo conductual y emocional de una persona.
 
Ese período desde el nacimiento “es crítico”, ha asegurado la experta en entrevista con REDACCIÓN MÉDICA, ya que es cuando se consolidan conexiones neuronales que “nunca más sucederán” y que en caso de ser afectadas son irreversibles.  
 
“El cerebro humano tiene un rango de formación importante en los dos primeros años de vida y por lo tanto cualquier tipo de experiencia a la que un ser humano se expone a partir de su nacimiento, inclusive dentro del útero, va a incidir no solo la forma en que nosotros veamos el mundo, sino también en el modo en que nuestras estructuras se terminan de formar dentro de nuestro cerebro”, ha señalado Paz y Miño.
 
El cerebro de un niño es un conjunto de posibilidades y eso depende de las experiencias que del medio ambiente tenga. Eso lo va a formar. Un niño que durante esos dos primeros años se expone a la violencia, por ejemplo, conecta en su cerebro ciertos circuitos y el mensaje que ellos tienen es que en el amor están los golpes, el maltrato y por consecuencia eso moldea el cerebro del niño, luego del adolescente y de un adulto” ha explicado.
 
También ha advertido que muchas veces el trauma no viene de la violencia física o sexual, sino de la negligencia en el cuidado (no atender las necesidades básicas, incluidas el afecto) que generan “periodos que forman la neuroplasticidad cerebral y que conectan ciertos circuitos que no serían los normales”, ha añadido.
 
De allí que, la especialista, ha opinado que “muchas veces los comportamientos que vemos en algunos niños no son realmente lo que está pasando, es solo el producto de lo que le pasó”.
 

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